¿Recuerdas la última vez que te cortaste, te picó una abeja o te lastimaste una articulación?

Tu cuerpo reaccionó para curarse a sí mismo, para devolver el tejido lesionado a un estado normal. La reacción que causó el dolor incómodo, el enrojecimiento y la hinchazón es el resultado de una respuesta protectora conocida como inflamación.

La inflamación es necesaria y no es mala, pero tiene su lugar, como en los casos citados anteriormente cuando hay una lesión aguda. El beneficio de una reacción inflamatoria puede salvar vidas, por lo que no es posible suprimir la inflamación por completo.

Sin embargo, cuando la inflamación se vuelve crónica, extinguir parte del fuego puede tener grandes beneficios para tu salud.

La inflamación crónica, un estado de inflamación prolongada, es más difícil de identificar que la aguda. Las mismas células que ayudan con la curación de lesiones agudas causan daño si permanecen demasiado tiempo “encendidas”.

La inflamación crónica desempeña un rol en enfermedades como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, las enfermedades autoinmunes, los trastornos metabólicos (sobrepeso y obesidad), enfermedades neurológicas, enfermedad renal entre otros.

Las causas de la inflamación crónica puede incluir infección persistente, sensibilidad a los alimentos, intestino permeable, alimentación inadecuada, pobre higiene del sueño, medio ambiente y ejercicio sin recuperación adecuada.

Además, la grasa visceral (o abdominal) puede ser un impulsor de la inflamación crónica, ya que es dinámica y produce una variedad de hormonas pro-inflamatorias.

El enfoque más fácil y de bajo riesgo para abordar la inflamación crónica es la ALIMENTACIÓN. Una alimentación anti-inflamatoria es adecuada en calorías, baja en carbohidratos procesados, alta en fibra, alta en grasas saludables y alta en antioxidantes. Esto se traduce a una alimentación rica en plantas, grasas saludables y proteínas vegetales.

Las plantas tienen un alto contenido de fibra y una variedad de antioxidantes que combaten las enfermedades. Alimentos como la semilla de chia, el aguacate y las nueces son ricos en grasas saludables.

Al reducir la ingesta de alimentos procesados y reemplazarlos con alimentos coloridos experimentarás los beneficios de una alimentación anti-inflamatoria y reducirás el riesgo de muchas enfermedades.

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